Como la lógica hacía esperar, después del post dedicado a la infancia masculina de hace más de 50 años, el dedicado a la infancia femenina era el siguiente que debería escribirse y así paso a hacer (con mis disculpas por adelantado si se aprecia algún error, pues hablo por referencias y no por propia experiencia, aunque en honor a la verdad he de decir que alguna que otra vez, participé con alguna amiga mía en sus juegos) ¿Quién cuando era niña no jugaba a las casitas? Para jugar sola o acompañada era el juego preferido. O ¿quién con una muñeca y un cochecito (carrito de bebé) no se imaginaba todo un mundo de fantasía paralelo a las escenas cotidianas que se vivían día a día?. Rebuscando en el armario se encontraba lo más deseado: los tacones de mamá que junto con su barra de rojo carmín y, con suerte, un bolso antiguo o que ya no se usaba, componía todo el atuendo perfecto para el momento. ¡Todo preparado para ir al médico!, coger a la muñeca y con su carrito llegar a la consulta donde tu amiga o tu hermana o tu vecina…atendía como doctora a las dudas o inquietudes que sobre el bebé se tenían: “este jarabe de fresa le calmará la tos y esta inyección (que no duele) le quitará la fiebre y el dolor de garganta”. Lo de jugar a médicos y pacientes…vendría años después. Pero tampoco faltaba el día en que imitaban a la maestra-o, eso era lo más divertido y lo que permitía hacerse pasar por alguien que todo lo sabía y que a todos les enseñaba. Las niñas de la época, tenían la capacidad de llevar las situaciones de la vida real a ese mundo fantástico en donde eran las dueñas y verdaderas artífices de lo que en él acontecía y que en ocasiones obligaba a algunas familias a un cambio de actitud de los padres que veían otra forma de construir la realidad que les rodeaba. La infancia, ese mundo de realidad hecha fantasía o quizás ¿esa fantasía hecha realidad?
lunes, 17 de agosto de 2020
domingo, 16 de agosto de 2020
ANTIGUA INFANCIA MASCULINA.- (El fútbol)
No voy a intentar analizar la infancia que tuvimos algunos hace ya más de unos 50 años, con la que actualmente están viviendo en sus 8 a 12 años y mucho menos para intentar hacer comparaciones que nos lleven a sacar un calificativo de mejor o peor para una u otra. Solo pretendo recordar la antigua, aquella que pasó hace mucho tiempo (siempre el tiempo es relativo) pero que aún sigue presente en los corazones de quienes la vivimos, pues con los recuerdos se acumulan las diferentes etapas de nuestra vida. A nadie hay que recordarle que en nuestra época no existían las maquinitas ni mucho menos los móviles que hoy abundan, por lo que nuestra infancia transcurrió sin esos inventos tan actuales y que tanto ayudan con los juegos de hoy. En nuestro tiempo, los juegos eran más físicos y manuales, menos digitales. Nuestro campo de juegos no era otro que la propia calle, por la que los pocos vehículos que pasaban lo hacían sabiendo de nuestra existencia en medio de ella, por lo que extremaban sus cuidados y velocidad para que nadie se llevase un sobresalto y para que todos pudiéramos compartir esa zona. Es verdad que los que se criaron en pueblos tenían más opciones de expandir sus campos de juego ocupando no solo la calle propia, sino que cualquier sitio era ideal para practicar el deporte rey, que ya por aquel entonces lo era. Servían para ello las eras que circunvalaban el pueblo y cuatro piedras hacían de postes para las porterías, lo demás, correr sin ningún tipo de calentamiento ni entrenamiento e intentar dar la patada que consiguiese el último gol, el gol que hiciera ganador de ese día a uno u otro equipo. Los goles eran acumulativos, en no sé qué tipo de campeonato al que jugábamos y que nunca acababa sino que continuaba al día siguiente con los jugadores que ese día apareciesen, no había trofeo, solo se jugaba por la “honrilla” de quedar ganador. Era el juego que nos ayudaba a lograr una meta: caer rendidos por la noche en nuestras camas y descansar de aquel ajetreado día.
sábado, 15 de agosto de 2020
¿CUENTA ATRÁS DE NUEVO?.-
Bueno pues ya llevamos medio mes de Agosto, estamos en ese día tan señalado antes en la antigua normalidad, el día de la Virgen de Agosto (día de la Asunción). Era un día de grandes romerías, de verbenas y de algarabía en muchísimos pueblos de nuestra geografía pero hoy tan poco celebrado o mejor dicho, nada celebrado como consecuencia de las medidas restrictivas a las que nos está obligando de nuevo este mal bicho que hoy avanza por las calles de nuestras ciudades como si de un triunfador guerrero se tratase. La pandemia parece no estar dispuesta a dejarnos tranquilos en una gran temporada y nos sobresalta cada noticia que sobre ella oímos, pues lejos de tranquilizar por avanzar hacia su solución, aumentan las cifras de víctimas y de heridos por ella. Estamos de nuevo haciendo una cuenta atrás y algunos lugares ya han pasado a fases de mayor restricción y reclusión. Esta cuenta atrás no era la que se esperaba en los meses de Septiembre u Octubre sino que se ha adelantado y nos ha vuelto a pillar por sorpresa llevándonos a situaciones extremas en muy pocos días y haciéndonos pensar que, a pesar de tomar medidas higiénicas y de distanciamiento social, parece que no damos con la tecla de cómo frenarla y ahora probamos con una nueva medida, la de prohibir fumar en espacios públicos (una medida que nos retrotrae al año 1.988 : https://www.boe.es/eli/es/rd/1988/03/04/192) ¿y si entonces ya hubiésemos dejado de fumar todos? Sea como fuere, hoy 15 de agosto, estamos de nuevo en cuenta atrás… O ¿es en vuelta atrás?
jueves, 13 de agosto de 2020
NOCTURNIDAD.-
Ahora que estamos más tiempo metidos en la casa por una parte debido al Covid y por otra, casi en mayor medida, debido a las altas temperaturas que este verano nos está dejando, es cuando más necesitamos de esa tranquilidad y de esa quietud y calma que nos brindan las calles de nuestra ciudad pasadas las horas en las que es más habitual pasearlas. Es una verdadera satisfacción la que se siente al andar el silencio de la noche bajo la tenue luz de las farolas que por las estrechas calles nos acompañan. El barrio de la judería, se caracteriza por eso: calles estrechas, tenue luz amarillenta, paredes blancas y engalanadas con macetas de gitanillas y geranios y de otras que dejan expandir sus olores a jazmines, diamelas, damas de noche...La noche como momento idóneo para pasear y disfrutar de esa necesaria introspección para finalizar un nuevo día reconciliando el ajetreo de las soleadas horas, con la serenidad de la selénica noche. Disfrutar sin otro fin ni objetivo que el de dejar sentir a los sentidos que mejor nos muestran la realidad: la vista, el oído y nuestro olfato. Sólo el tener que usar la mascarilla (más que obligatoria, necesaria para preservar nuestra salud) hace algo menos agradables esas sensaciones. Seguro que muchos estaremos dispuestos más de un día a hacer realidad esos paseos con nocturnidad. Y recordemos que la Judería, el Puente Romano, el entorno de la Calahorra, la Ribera, la Plaza del Potro, la Plaza de la Corredera, el Templo Romano, las Tendillas , esperan nuestros paseos.
lunes, 10 de agosto de 2020
PANES.-
Yo recuerdo que cuando niño, (como
salía a las 12.30 de la escuela, ¿recordáis?) mi madre me mandaba a veces a comprar el PAN, era algo fácil pues
llegabas a la panadería y pedías “una telera y 4 vienas” y tras ponerlas en esa
bolsa de tela (talega) que todo el mundo llevaba para comprar el pan y que no era
fácil confundir con otra porque ocupando
todo el espacio de uno de sus frontales ya ponía bien claro cuál era su uso “PAN”
y en el otro frontal, bordado o bien pintado a modo de serigrafía inconfundible
unas piezas de pan dibujadas dentro de
una canasta de mimbre. Volvías a casa sabiendo que ese día todo el mundo
comería el pan de cada día. Las teleras y las vienas junto al pan de cantos o
al medio pan, eran las clases de piezas que podías comprar. Hoy, las cosas han
variado un poco y si alguien ha de ir a comprar pan, en primer lugar sabe que
no es necesario ir a una panadería, pues hasta en una gasolinera puedes
comprarlo, y en segundo lugar pero no menos importante llevar una lista de
deseos pues, hay tantos tipos de pan
como gustos puede haber y abundan y están de moda aquellos que se hacen con
otras semillas que no son de trigo y su harina, y encontramos de lino, de
centeno, de espelta, de maíz, de soja, y que según su elaboración pueden
haberlos también de payés, de mollete de Antequera, pan candeal, de chapata,
integral, de especias, baguette… En definitiva, que hoy hay donde escoger y que
el producto estrella de la mesa a la hora de la alimentación, se ha
diversificado tanto que cada uno de
nosotros puede encontrar el que más le guste, aunque los que ya estamos
acostumbrados a la telera y a las vienas cada vez tenemos más difícil comprarlas
pues “la baguette” precocinada y congelada se ha adueñado del mercado, rápida y
económica llegan a verse letreros de hasta 5
baguettes por 1€. Y en otros muchos hogares hoy el pan, se
ha desdeñado de la oferta culinaria en aras a la conservación de la silueta y
de la dieta. Y ahora volvemos a oír noticias sobre que el pan debe ser el
elaborado con masa madre (mezcla de
harina y agua a la que se deja fermentar por las bacterias y los microorganismos presentes en el aire por un
tiempo mínimo de 12 horas. Volveremos al pan de lenta fermentación y elaboración
artesanal.
viernes, 7 de agosto de 2020
HIJOS.-(I)
Estábamos tomando una cerveza, como casi es ya habitual, a medio día de hoy mi amigo J.L. y yo y entre los diversos temas que solemos sacar a relucir (de los que hablamos), surgió la charla sobre nuestros hijos y el difícil mundo que les ha tocado vivir para salir adelante, para encontrar trabajo, para poder sustentar sus hogares y de cómo tienen que soportar a veces, más de lo que debería ser razonable para un trabajador cualquiera. La actual sociedad competitiva y de excesiva “titulitis”, ha hecho que tengan que demostrar por activa y por pasiva su valía, sometiéndose casi a diario a una evaluación rigurosa de sus obligaciones y de las no son sus obligaciones a las que también han de hacer frente si quieren conseguir el objetivo de mantener su empleo para poder cobrar su sueldo y hacer frente a los innumerables pagos que se acumulan mensualmente. Esta generación de nuestros hijos, no ha tenido ningún reparo en saltar las fronteras de nuestro país e ir a buscar el trabajo allí donde lo había. Son una generación preparada, con conocimientos más que sobrados y con una educación extraordinaria, capaces de adaptarse y comportarse con igual discreción en una recepción de embajada como un una tasca de cualquier barrio. Trabajan como si el día no tuviera horas y acumulan montones de “horas extras” no pagadas pues no están contempladas en su horario laboral, pero sí que están realizadas a costa de su horario familiar, o de su necesario horario de ocio. La parte empresarial exige resultados y la parte laboral ha de lograrlos y para ello, cumple. Hijos que son el orgullo de sus padres que ven como han logrado desenvolverse en el fagocitador mundo laboral que les ha tocado vivir y en el que a veces, hasta los contratos se realizan por horas, incluso aquellos que son ofertados por organismos públicos. Una sociedad que vive acelerada y unos hijos que aceleradamente también se han hecho mayores. ¡Anda ya! Los que nos hemos hecho mayores somos nosotros J.L., comenté con sorna y acabamos nuestra cerveza entre recuerdos y risas.
jueves, 6 de agosto de 2020
SUBVENCIÓN YA ¿NO?.-
Esa palabra tan de moda últimamente, es hoy el tema de mi post. No
estoy en contra de las subvenciones, (solo de algunas de las muchísimas
existentes pero que no voy a detallar). SI creo necesaria una muy especial y que cada año se va haciendo
más imprescindible, debido al ya, más que reconocido por todo el mundo, cambio climático existente. Es el aumento de temperaturas tan
desproporcionado que nos está haciendo en estos meses de verano el que obliga a
los hogares del sur de España a gastar
mucho más en la factura eléctrica del hogar familiar de lo que lo hacía años
atrás y que resulta mayor esfuerzo
económico que el que realiza una
familia del norte por combatirlo.SI, me refiero a ese bien tan preciado como
necesario en nuestra tierra, al AIRE
ACONDICIONADO, pues solo gracias a él soportamos las temperaturas de hasta
44 o 45 grados de día y que no bajan de los 28 o 30 por la noche, lo que hace
poco menos que impensable un sueño reparador que permita al día siguiente acometer
de nuevo el soponcio y suplicio de toda una jornada de trabajo para muchos operarios
que la realizan en la calle, al aire libre y no en oficinas o comercios con
potentes y agradables (por necesarios) aires acondicionados. Este verano, ya está pasado, me dirán algunos y puedo compartirlo porque ya mismo llegaran
las primeras lluvias y con ellas, refrescará la atmósfera seguramente y dejemos
de recordar esos calores pasados, pero si este año no ha podido ser, OJALA,
se empiece a estudiar por parte de quien corresponda, un tipo de SUBVENCIÓN o de rebaja a la factura de
la luz, pues no es ya un lujo tener A.A.,
más bien es ya necesidad general y ante ese problema de excesivo gasto
familiar, la ayuda estatal vendría muy bien. Que no pase con esto como con los
colegios a los que nos ha costado más de 20 años de espera su climatización.
SUBVENCIÓN YA ¿NO? El enlace de hoy a
la OMS.
https://www.who.int/globalchange/publications/heat-and-health/es/
miércoles, 5 de agosto de 2020
VISITANDO MONUMENTOS.-
lunes, 3 de agosto de 2020
¿SALVANDO AL TURISMO?
jueves, 30 de julio de 2020
NUEVAS PROFESIONES.-
miércoles, 29 de julio de 2020
JUGANDO.-
¿CÓMO pasábamos el tiempo antes, sin que hubiera teléfonos móviles y sin estar localizados cuando nos salíamos a jugar a nuestra calle o a la de al lado? Antes, y me refiero a no hace más de 50 años, que aunque parezca una eternidad, pasan volando y se convierten en un medio siglo de innumerables avances científicos y tecnológicos, la mejor distracción estaba en la calle, con los demás amigos-colegas de nuestra edad y que formábamos la savia viva del barrio, y con los juegos que a veces inventados, nos tenían entretenidos una buena parte de nuestro tiempo de ocio, Cuando no se sabía a qué jugar, siempre estaba aquello de “a policías y ladrones”, donde la mitad de los que estuviéramos, eran policías que debían buscar a los ladrones que eran la otra mitad y llevarlos a la imaginaria cárcel (trozo de pared) donde uno permanecía al cuidado de que nadie viniese a rescatar a los prisioneros y huyeran porque eso hacía que el juego se hiciera interminable. También, si se tenía la suerte de que alguno de los reunidos hubiese traído una pelota, se celebraban partidos de futbol con infinitos goles, pues cualquier tiro a puerta que pasase cerca de donde supuestamente se colocaba el portero, se consideraba gol, es lo bueno de tener porterías imaginarias que solo tenían como postes un par de piedras gordas que se movían a gusto del que ocupara la portería y que no tenía larguero por lo que la altura era la mejor opción para marcar. Y otras veces, sólo se aprovechaba para contar alguna historia que alguien había oído y que era todo un descubrimiento a nuestros ingenuos oídos y cerebros de la época. Se jugaba, se socializaba, se aprendía, se peleaba, se saltaba y corría por las calles del barrio, poco transitadas de vehículos pero más por un montón de ávidos chavales deseosos de distracción. No había smartphones pero la diversión estaba asegurada. Y cuando la noche empezaba a caer, todos sabíamos que era la hora de recogernos y volver cada uno a su casa, para cenar, acostarse y soñar con que mañana habría más juegos de nuevo.




