viernes, 21 de febrero de 2020

ASCENSORES.-


Vaya por delante que no padezco de claustrofobia (miedo a los espacios cerrados) pero lo  que voy a relatar es fruto de una no muy agradable experiencia personal y que quiero compartir y a la vez, si alguien de las empresas de ascensores lo leyera, quizás, poder ponerle solución.
Doce  de la mañana, entro en el ascensor para bajar de mi cuarta planta, se cierran las puertas, pulso botón B y empieza el descenso…¿Ehhhh qué pasa?, se ha detenido entre el piso dos y uno.
¡No pasa nada! Me dije. Pulsé varias veces el botón que lleva marcada la campana de auxilio pero, ningún vecino debió oírla, y descubro, no sin cierta preocupación, que no había cobertura de teléfono móvil. Me dio por leer una pegatina en la que no había deparado nunca y que decía que en caso de necesidad, mantener pulsado botón de emergencia hasta que un operario se pusiera en contacto. Así lo hice y como en medio minuto, se empezó a oír una voz a través del altavoz que hay dentro del ascensor. (ya casi llevaba 5 minutos dentro) Muy amable la voz tras trasmitir serenidad, me dijo que en unos 20 minutos estaría ya fuera, que ya se ponía en camino el operario que me sacaría de allí. En realidad, fueron 23 minutos que unidos a los 5 que ya llevaba antes de la comunicación, casi rondaron una media hora y en la que lo que peor llevé, fue la falta de un asiento donde esperar y no hacerlo de pie, pues es demasiado cansino la espera a pie quieto  sin poder apenas moverse por falta de espacio.
Alguien dirá, ¿y el suelo para qué está? Sin duda, para sentarse en esos casos pero, ¿y las personas con más edad y con problemas de articulaciones o de rodillas o de caderas?
 Y ahí quiero dejar mi petición, por si acaso, señores fabricantes de ascensores, ¿tan difícil sería colocar en el interior de las paredes del ascensor uno o dos asientos escamoteables ( ocultables)? que se puedan usar en esos momentos en los que a uno le pasan por la cabeza muchísimas ideas y en los que 30 minutos pueden parecer  una eternidad. ¡A madurar la idea!

miércoles, 19 de febrero de 2020

CAMPESINOS.-


Nos muestran las noticias de estos días, diversos cortes de carreteras que están protagonizando los campesinos de todas las comunidades de nuestra tierra  que se dedican a eso que llaman el sector primario de producción, el de la agricultura.
Me paro a pensar, y reflexiono sobre el  motivo de sus manifestaciones y problemas.
El precio en origen de las materias agrícolas, no alcanza ni un 60% del valor al que lo compramos los usuarios consumidores.
Uno no puede sino estar de acuerdo con ellos, no hay derecho a que los intermediarios (de primer o de segundo orden) obtengan más beneficio que el que obtiene quien a lo largo de todo el tiempo de plantación y cuidado de la cosecha, se ha desvivido por cuidar y darle a la tierra aquello que pedía y necesitaba para obtener un extraordinario producto y para que alcance los estándares de máxima calidad que le exigen los intermediarios, para comprar su cosecha plena a unos precios, eso sí, IRRISORIOS, hablando de 10 o 20 céntimos por kilo de productos de primera necesidad, que luego alcanzarán precios de más de un Euro, cuando se muestren en los escaparates de las fruterías, bien de barrio o de grandes superficies.
Es verdad, que cuando vamos a un país europeo, el comprar un poco de fruta, se nos vuelve carísimo, pues lejos de poner precios por kilo, allí lo hacen por piezas y eso encarece bastante su compra, pero no es menos cierto que siempre se ha dicho que España, es la despensa de Europa y Andalucía, la de España, por lo que se me antoja a mí, que deberíamos cuidar mucho más nuestra despensa si no queremos que “se nos eche a perder”.
Cuidemos al campo y a los artífices de que a nuestras mesas lleguen productos de calidad, los que se desviven por sacar a flote, su cosecha. PRECIOS JUSTOS.

sábado, 8 de febrero de 2020

MOBILE WORLD CONGRESS (MWC)


Un año más, en la ciudad de Barcelona, se va a celebrar el MWC, en el que las últimas novedades en el mundo de la comunicación, serán mostradas para goce y disfrute de todos los apasionados a tan rápidos avances anuales y/o para los que aún están pensando cambiar sus teléfonos móviles, para adquirir el más avanzado y completo que haya, y que sirve para muchísimas más cosas que para lo que se creó.
Hasta aquí todo es normal, una feria anual de productos, un encuentro de grandes marcas…pero este año no es igual, este año ha entrado al MWC un nuevo producto, el CORONAVIRUS y la alarma con él.
Tanto es así que, casi roza lo absurdo, algunas recomendaciones que se dan por parte de la organización del acontecimiento, como la de  NO SALUDAR CON EL TÍPICO APRETÓN DE MANOS, como medio de  evitar el posible contagio y sin embargo, estamos hablando de una feria donde los expositores lo que hacen es mostrar sus productos y solicitar se usen y disfruten, se toquen, se enciendan y se apaguen,  siendo estos productos los que están al alcance de montones de manos y oídos y boca, que los usarán y dejarán que lo compartan los siguientes visitantes….(¡aunque me puedan decir que de humanos a cosas no se trasmite...!).
Quizás por eso, y por preservar la salud de sus empleados, dos grandes marcas LG y ERICSSON han anunciado su renuncia a asistir al evento. (Quizás haya algunas más que se den de baja antes de celebrarse) Y para el que lo ve desde fuera, YO, me pregunto si con un clima de casi pandemia,...¿no hubiese sido mejor aplazar para fechas más convenientes este Mobile World Congress? Congreso Mundial de Telefonía Móvil.
Es una reflexión. Desde la barrera.

p.d. Se suma también Amazón, Nvidia, Sony y Samsung irá con muy poca representación.   ¿Aplazarán el Congreso?


sábado, 1 de febrero de 2020

CORONAVIRUS.-


Llevamos unos días que solo oímos hablar del “coronavirus”, como si fuese el rey de los virus y por ello lo de la corona (aunque todos sabemos que son un grupo de virus y no solo uno). Pero este sí que parece el rey, por el montón de información que está provocando y la cantidad de medidas mundiales que se están tomando para hacerle frente y que no cause más muertes que las estrictamente necesarias y de ellas muchas ya ocurridas.
De origen chino, en la ciudad de Wuhan, poco ha tardado en expandirse por casi todo el planeta y menos ha tardado en crear alguna alarma social. Hay preocupación, sin duda. Hay mucha información, alguna de ella, no muy bien intencionada, y convirtiéndose rápidamente en bulos que inundan las redes sociales. Pero ello, no nos debería hacer que nos sintiésemos libres de preocupación, puesto que es un virus, aún no controlado y que viaja libre por el mundo, y que además, tiene la “virtud” de infectar sin necesidad de dar la cara de sus síntomas, por lo que pasa  muy desapercibido entre la población.
Y aún más preocupante es la tremenda movilización de países para traer de vuelta a sus paisanos asentados en China, y que son aislados nada más llegar a tierra, al menos durante 15 días.
Preocupación, claro que hay, lo que aún no hay es alarma. Y lo más preocupante, los políticos nos piden tranquilidad  reconociendo así que ¡mal andamos!
Nuestro sistema sanitario es magnífico y se enfrenta muchas veces con estos microscópicos seres (virus) y les vencen casi siempre, esta vez, seguro que no será menos. Así empieza este febrero, esperemos que cuando termine todo haya pasado y solo sea un recuerdo, aunque ese recuerdo nos haya hecho  reflexionar un poco más sobre el mundo que compartimos.